El árbol


Este fin de semana pasado ha sido la puesta oficial del árbol de navidad en el Polígono. Como viene siendo tradicional desde el año pasado, tanto tx como yo reunimos a nuestras respectivas familias, a los amigos con niños y a un grupo reducido de allegados. Cada invitado debe traer una bola o adorno para el árbol. El objetivo es socializar un poco (que las familias tx-McMóchez todavía... no), pasarlo bien y... que nos llenen el árbol de bolas.

Como dijo Perla: yo voy a organizar la fiesta de las teles de plasma, todo el que venga tiene que traer una.


El año pasado mis múltiples sobrinas se llevaron un gran chasco. Fueron a casa de su abuela (mamá Mocho), cogieron tres bolas enanas y cutres (que curiosamente había comprado yo años ha y había ido desechando) y las trajeron a la fiesta.

Ah, incautas. No sabían que tenían que competir con un atajo de maricas desquiciadas empeñadas en competir por quién traía la bola más estrambótica y espectacular. "Mamá, hemos hecho el ridículo", le decía la mayor a mi hermana. Ah, la intención es lo que cuenta.

Este año no hemos puesto el trenecito alrededor del árbol, porque ocupaba mucho, y lo hemos subido a un cajón con ruedas, poder trasladarlo, y lleno de libros, para que suba de altura unos treinta centímetros. ¡Sí! Hay casas en las que... ¡hay libros! No te lo crees, ¿eh?


Los niños jugamos a la wii, bailamos con el Just Dance, el Just Dance 2 y el Just Dance Kids y esquiamos con el Famili Ski 2 mientras tx se encargaba de prepararles cosmos a los mayores. Ya se sabe, pedo exprés. La víctima este año fue mi querida hermana, que salió tambaleándose diciendo que se había tomado "seis cosmopolitas de esos", pero que eso casi no tenía alcohol. Te recuerdo, Sister Mocho: dos partes de vodka, una de triple sec, una y media de Granini arándanos y media de Pulco lima. Si eso es casi sin alcohol bienvenida al massieleo.

Entre tanto alcohol mi sobri la mayor aprovechaba para intentar vender lotería para su viaje de estudios. Una vergüenza, pero al menos era lotería, no el sorteo de una cesta con turrón de coco, vino Dia y polvorones hechos con cacahuete.

Y ahora un repaso a la decoración navideña, que para algo tengo un blog:


Arriba: una estrella absolutamente normaduvalesca, con perlón en medio y mucho brilli. Sigue la libélula de cristalitos, somprada en Selfridge's el año pasado y que sale como de una colmena de papel brillante de un chino de la calle Atocha. Siguen un bolón de espejo que pesa un quintal, una bola rosa con topos rosas de Pórtico y un zapato que trajo Almatosa y que destrozó nada más entrar por la puerta al intentar quitarle la etiqueta. Mira que es zarpas. Está todo recompuesto con pegamín.

La bola de cristal con el lazo la tengo desde hace casi veinte años y la compré en Londres en una tienda que se llamaba Don't Panic y que cerró hace muchísimo. La preciosísima bola azul como de hilos o pelos de seda la trajo la calva, la de espejos con banderita también me suena de tienda londinense de hace muchos años y la manzana neoyorkina fue regalo de los pikitonis el año pasado. Los detallitos Simpson son simpáticos, aunque quienes los trajeron (m&m) espero que pensaran en tx, porque a mí son unos dibujos animados que no me gustan nada de nada.


En la mitad del árbol tenemos una bola calada así como gótica, de Casa, unas cuantas bolas de MdM, un par de bolas tipo "natural" así como de lana, una de alambrillo de cuadernillo, del chino del barrio, un angelito de cristal (creo que es cortinglés), una estrella de los pinkitonis, una bola de cirstal rojo con fieltro pegado que trajo hace años Gualterio Fartons, un osito de Makro, una bola super-rosa que han traído los rubios (un eufemismo cualquiera) y una manzana de lentejuelas que compré el año pasado en la catedral de Southwark. El adorno oval verde no se ve muy bien pero tiene mucha pedrería y lo compró tx en Liberty. La estrellita es de Primark, que aquí hay nivel.


Y ya en la parte baja hay que poner las bolas pesadas porque si no se te caen las ramas: un par de bolones inmensos, junto al muñeco de nieve y una bola metálica calada de Pórtico. También de allí son el churrito dorado, el pendiente morado, el dorado y la bola plateada con perlitas. Atención a Pórtico que este año tenía adornos espectaculares y sin pasarse de precio como otros sitios. Luego hay unas bolas de cristal de Zara que brillan muchisisisisísimo, unos angelitos de plástico transparentes de Primark, otra bola de cristal decorada y las bolas con cinturón de plumas de Ikea (¿por qué Ikea antes hacía adornos tan chulos y los de unos años a esta parte son de un cutrerío infame?). Las bolas azules son de un megachino del CCR Cuadernillos de Alcalá de Henares. No se ve bien en la foto, pero la bola negra central al lado del bolón rosa es la original de Sex & The City (Sarah Jessica hará películas espantosas, pero les sabe sacar partido). la otra negra, de paillette, que casi no se ve, también la trajeron los pikitonis de Liberty en los inicios de este blog. Y a la derecha, un poco por debajo de la bola con nariz de Papá Noel que se ilumina y pita (sí, pita un villancico), una bola bufón/arlequín supermona.

El resultado final:




Echo de menos la decoración navideña sobria y conceptual que tenía en mi otra casa, y sobre todo el belén formado por Mazinger, Miss Peggy y Gustavo, pero bueno, hay que evolucionar
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