Horsekilling London 2 (Londres a matacaballo 2)


Como ya te dije en la pasada entrada (clic), esta vez íbamos a Londres con una adorable parejita que no lo conocía, así que nos tocaba hacer el tour intensivo de Londres de turismo básico de 4 días. ¿Y a quién le tocó hacer de guía? Acertaste.

Me puse en plan estricta gobernanta, que queda así como muy british, y me hice mis itinerarios, a cumplir más o menos, y me propuse llevarlos a todos con la fusta, que yo me conozco al tx, que cuando vamos solos va a toda prisa pero cuando va hablando se para y se para y se para. Él se enfadará, pero es que es igual que su padre.

A lo que voy, que como viene siendo costumbre en este blog, aquí va una de mis entradas de itinerarios de viajes, que sé que para algunos alguna vez han sido útiles y para mí también para acordarme en el futuro, cojostio.

Aviso que es un "Londres de visita por fuera", o sea que no es de visitar los monumentos sino sólo de verlos. Llamémoslo el Mocho's London Tour. Ojo que aunque he dibujado los itinerarios más o menos en Google, a veces se ponen un poco jodíos y las líneas azules no son tan exactas como debieran.

Aviso 2: esto es un recorrido turístico, para guía de ambiente, consulta mejor con el señor Quéinsólito en su blog, que te ilustra muchísimo mejor que yo con pelos, olores y señales.

Día 1:

Ruta del itinerario: clic

Nos cogemos el metro hasta Westminster y nada más salir a la calle nos damos de morros con el Big Ben (vale, es la torre del parlamento, el big ben es el reloj, pero... ¿vamos a andarnos aquí con tonterías?). Visto de golpe, impresiona. Nos alejamos un poquito por el puente de Westminster sobre el río y vemos la panorámica: London Eye a un lado y Houses of Parliament al otro. Hacemos la foto de rigor a Marc Ostarcevic que casualmente estaba por allí y seguimos.

Vuelta a la placita para llegar a la abadía de Westminster, donde se casaron Guillermo y Catalina, para los fans del Hola. Enfilamos Parliament Street / Whitehall y nos apelotonamos en la entrada de Downing Street para ver dónde vivía la Thatcher (bueno, ahora es el Cameron, pero nos da igual). No se ve nada, pero es obligatorio apelotonarse en la reja. Un poco más allá están los Horse Guards a caballo, con sus turistas haciéndose fotos, atravesamos el edificio y salimos al Parque de St. James, que atravesamos por el lado norte, paseando al lado del lago y viendo patos y ardillas.

Las ardillas muerden, aviso a las tontas que les dan trocitos de pan. Como pilles una torcida, la cagas. Tienes también unos fantásticos aseos públicos donde te puedes marcar un George Michael con los viejecitos del lugar.

Terminamos en Buckingham Palace, donde hacemos foto a los guardias y contamos las lámparas de que tiene la reina encendidas, porque ese palacio sí es de verdad, no como el de Madrid, la reina vive dentro.

Después de visto, atravesamos Green Park hacia el norte para acabar en Piccadilly (la calle, no el circus). Allí yo quería que cogiéramos un autobús que nos recorriera la calle, pero mis acompañantes debían estar así como muy frescos y no quisieron. Total, andando que te crió hasta Piccadilly Circus, con parada obligada en los escaparates de Fortnum and Mason, que es el proveedor de la casa real, como dicen allí, el Tesco (lo que aquí llamaríamos el Mercadona) de la reina. ¡Puedes comprar Lemon Curd!

Y llegamos a Piccadilly Circus, vemos las pantallas de vídeo, que no tienen ninguna gracia, la estatua del angelito y decidimos que tenemos mucha hambre y que hay que comer. Pero el tío Mocho era previsor y ya tenía pensado dónde. Subimos un poquito Shaftesbury Avenue y luego nos metemos en Gerrard Street para ver el barrio chino.

Y aquí barrio chino significa eso, chino, no de putas.

En el 1 de Gerrard Place está el restaurante New World, que durante los días de diario en hora de comida (no de cena) tiene un gracioso sistema de menú de dim sum. En vez de pedir la carta, te sientas y luego hay un montón de chinas con carritos que se te acercan con comida. Eliges lo que quieras o les dices que no, que se vayan. Es agradable y está apañado de precio. Por supuesto que si quieres cutrear, te vas a los buffet libre por 8,50 que hay al otro extremo de la calle, que yo no te voy a decir nada, que Londres es muy caro y vas soltando billetes de 10 y 20 libras cada vez que te mueves.

El café nos lo tomamos en Paul, al otro lado de la avenida, en el SoHo, en la calle marica, Old Compton Street. A estas alturas ya tenemos que estar derrotados de andar, pero como es el primer día no se nota y seguimos adelante. Echamos un vistazo a los mariques que están fumando en la puerta del Comptons pero como somos unas auténticas malenis, nosotros sólo hemos ido a esa calle a tomar un café con macarons, así que ponemos cara de asco y salimos de ese horrendo barrio hacia el este, cruzando Charing Cross hasta la plaza esa de las siete calles y llegamos a Covent Garden. Eso sí, si vas tú, no te olvides de tomar una pinta de cerveza en el Comptons of Soho.

En este punto ya sí que te dices: coño, ¿sabes que nos hemos levantado a las cinco de la mañana para coger un avión y no hemos parado desde entonces? Pues autobús en Aldwych para llegar al hotel, descansar y... ya saldremos por la noche, que es jueves.

En Aldwych está la Somerset House, que en diciembre tiene una pista de hielo con un árbol de navidad y que TX quería visitar a toda costa. Para mí, para una primera visita a Londres, sólo para visitar en estas fechas. Si no, obviable.

Y cogimos el bus en Aldwych. Vamos a ver, los conductores de autobús londinenses SON UNOS MACARRAS. Y punto. El primero se nos escapó porque llegó a la parada detrás de otro, no lo vimos, paró un segundo y cuando nos quisimos dar cuenta ya había salido. Pero es que el que cogimos llevaba un mosqueo con el del bus de delante y estaba sacándole el morro todo el rato para adelantar, pero con un macarrismo alucinante. Y más si vas en plan españolito turista que quiere ir arriba para verlo todo mejor. En otra parada llegó el bus y un chico echó a andar hacia la puerta muy despacio, cuando estaba a punto de llegar la tía arrancó a toda velocidad. Y en uno de los alardes macarristas, otro casi se lleva por delante un ciclista. Fabulous.


Pero los buses londinenses son lo más. Sobre todo su sistema de información. Es vital descargarse en el móvil los spidermaps de su página web, o si no buscarlos en las paradas. Yo llevaba los spider maps de las zonas a las que sabía que íbamos a ir todos descargaditos en el iPhone, y es supercómodo. Llegas a la parada, buscas en la lista tu destino y miras qué bus te lleva allí y en qué parada tienes que cogerlo. Práctico y muy eficaz.

Y después del día 1 llega el...

Día 2:

Ruta del itinerario : clic

Partimos ya desayunados desde la estación de metro de Holborn y andamos 600 yardas (que no sabemos lo que son, pero es lo que pone en la salida del metro) hasta el Museo Británico (lo que viene siendo el British Museum).

El British tiene para un día, dos o los que quieras, porque ahí está todo el expolio arqueológico / artístico que quieras y más, pero lo que nosotros hicimos fue un "Mocho essential tour", que es ver lo que yo considero más interesante, porque para eso ejercía de guía.

Entramos, que es gratis, y nos acercamos al patio central cubierto, que ya te deja alucinado de lo imponente que es. Y, sin más miramientos, a la izquierda a ver la piedra de Rosetta, a la que todo el mundo hace muchas fotos como si fueran a descifrar ellos solos la escritura jeroglífica.

Pasando por los toros alados, están las salas que a mí me parecen más impresionantes de todo el museo y que curiosamente no son de las más visitadas: los bajorrelieves asirios de la caza de los leones. Es como una película, no son sólo representaciones de personajes, es historia pura. Y está la leona herida, que es una joyita. Fabulosos.

Después, la visita obligada a los restos del Partenón, con lectura también obligada del panfletillo en el que explican por qué está ahí y no los devuelven. Aaaaah, piratillas.

Pasando hasta el final por la escultura egipcia, se sube a la primera planta, donde está el Egipto funerario, las momias y eso. Sales otra vez al patio central por el restaurante de arriba y hala, visita exprés concluida.

Que síiii, que faltan muchas cosas por ver, pero si has ido con tranquilidad y fijándote, se te ha pasado más de una hora y... qué coño, es de gratix, así que puedes volver otro rato.

Salida del museo y andando hasta Southampton Row para coger allí un bus que nos lleve a... Candem Town (bajando en Candem Market).

Aquí ya puedes dar rienda suelta a tus delirios consumistas. Tienes todo tipo de bolsos de plástico, camisetas con logos tuneados graciosillos (en plan Vodka, connecting people, etc), ropas de tienda vintage, y souvenirs guarreras. A mí no me hace mucha gracia, pero hay quien se tira horas en esta zona. Lo que sí que es imprescindible es visitar la tienda Cyberdog, como hacen todos los turistas, que se la pasean y no compran nada. Pero nosotros siempre acabamos con un detallín. Es como ropa para clubbers ibicencos puestos hasta arriba de GHB, pero donde está la gracia es en los complementos y en la sexshop que tienen al fondo. No te lo vas a creer, pero mi amiga, la del matrimonio que venía conmigo, examinó a fondo un vestidito muy galáctico de niña... para luego copiarlo y hacérselo ella.

Se pueden comer guarrerías orientales en las mesas que hay en el hospital de caballos.

Ruta del itinerario : clic

La tarde se suponía que iba a ser bastante tranquilita, acercarnos al centro a recoger las entradas de un musical al que íbamos a ir, descansar en el hotel y luego ya teatro y cena.

¡ Ja !

Bajamos en metro hasta Leicester Square, llegamos al teatro y nos dicen que naranjas, que aunque estén prepagadas no nos pueden dar las entradas hasta media hora antes del espectáculo. Gentuza. Otra vez histérico con el timing que me iban a tener. Pues nada, nos vimos Trafalgar Square, la fachada de la National Gallery (no estábamos para ver cuadritos, pero oye, está ahí y siempre te puedes acercar a ver en un pispás la venus del espejo de Velázquez, la Virgen y el Niño con Santa Ana y San Juan de Leonardo y virgencillas varias de Rafael.

El caso es que volvimos al Soho a tomar un café (y a conectarnos de gratix para ver los tiarros locales por walkinwifi, todo sea dicho) y, una vez repuestas fuerzas, subimos Carnaby Street.

Carnaby Street ha perdido todo el encanto cutre que tenía en los 80 y ha quedado casi como un reducto de tiendas de franquicia. Pero en navidad es una alegría pasearla y ver escaparates y decoraciones. Y sobre todo, llegar al final para entrar en LIBERTY.

Liberty son unos almacenes prohibitivos. Los precios no es que sean caros, es que no te los crees. ¿90 pounds por un gorro de lana? Pero es como Cyberdog, es una tienda tannnn bonita que hay que paseársela. Es decir, entrar y subir directamente con el ascensor a la cuarta planta, donde está la tienda navideña.

Este año no nos ha parecido tan alucinante como otros, no hemos visto así nada que nos mereciera la pena. Y los que conocéis al tx estaréis extrañados: no compró nada. Con lo que le privan a él un brillo y un colorín. Yo no sé si es que han cambiado el color a las bolsas y el morado característico de antes ha pasado a un todo más rosado, peeeeero aún así sigue siendo visita obligada en navidad.

En saliendo de Liberty, y viendo que mi chico se había quedado así como con las ganas, le propuse que nos acercáramos hasta Selfridges, que ya sí que es el colmo del lujerío. ¿Tú decías que Liberty era caro? Pues jopeta.

En Selfridges directos a la planta sótano, donde están las cosas del hogar y... oh, sí, la tienda navideña. Y de paso con esta visita nos hemos hecho parte de Oxford Street, la calle favorita de las mamás porque está llena de tiendas de cosas que ellas comprenden (Fosfór estrit, que decía mamá Mocho).

A la salida de Selfridges, metro en Bond street directo al hotel para descansar una horita y luego bus al putocentro de nuevo para ver...

EL FANTASMA DE LA ÓPERA.

Chaaaaaaaaan, chantan chantan chaaaaaaan (porrom).

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A ver, se me puede decir que está más visto que el tebeo y que he inducido a mis amigos a ir a ver lo que quería ver yo, pero en realidad es un auténtico clásico, es un musical modélico, espectacular y emocionante. Conseguimos desde Mandril entradas de segundo piso laterales (con visibilidad pichís pichás) a 36 pounds y, bueno, había que ir sorteando cabezones para ver bien, pero tuvimos la suerte de que los que estaban delante nuestro (españoles ellos) se fueron antes de que terminara la primera parte porque no aguantaban, así que al final lo vimos de lujo.

Además, me da que para el 25 aniversario como que le habían pasado el trapo y quitado el polvo, porque recuerdo la anterior vez que lo vi allá en los 90 (iba con mi primer marido, así que échale años) que me pareció super rancio.

Salieron todos encantados y dándome las gracias. Y cenamos enfrente justo del teatro, en Byron's, que es de hamburguesas y apañado de precio.

El segundo día, el que iba a ser más relajado, resultó ser el más "de no parar".
Pero esto no iba a acabar aquí, que todavía faltaban otros dos días de nuestro Londres a matacaballo.

Día 3:

Ruta del itinerario: clic

El tercer día amanecimos en el metro de South Kensington para ir a ver el hall del museo de Ciencias Naturales, que es así como entrar en el castillo de Harry Potter. Aquí puedes optar por hacer la cola y ver la expo de los dinosaurios pero como no íbamos con niños (y tx y yo ya la habíamos visto) pasamos, vimos el vestíbulo principal, el tronco de sequoia y luego ya sí que nos tiramos un buen rato en la tienda, porque las tiendas de los museos de ciencias son ideales para cubrir el cupo de "regalos a sobrinitos".

A la salida, visita al Victoria & Albert Museum.
Yo no quería ir, pero tx se emperejiló, porque es un museo que le encanta. No tiene tema, son colecciones que se han ido donando y hay de todo, desde trajes a verjas pasando por esculturas, alfombras y artes decorativas. Un chimichurri, vamos, pero muy agradable e ideal para tomarse el tentempié de media mañana.

A la salida, ver el Royal Albert Hall, que es así como muy impresionante desde fuera, y el Albert Memorial, que está enfrente.

Bus para Knightsbridge y visita obligada a... ¡Harrod's!
En Harrod's hay que ver los Food Halls, comprar algo de té si se tiene un compromiso con alguna tía maleni y bajar las escaleras egipcias hasta el sótano, donde está el altar de Dodi & Lady Di. Foto obligada, por kitsch y hortera que sea. Si se puede, hay que evitar la planta 2ª, la de los souvenirs. Mi hermana me encargó una tetera y encontrarla y pagarla fueron auténticos suplicios.
Ah, ver a una señora con un abrigazo de pieles de la cabeza a los pies salir por patas delante de los de PETA... no tiene precio.


Hora de comer, hora de comer. Bus a Piccadilly e... intento de ir a Bodean's en Poland Street. No se puede ir a Bodean's un sábado a la hora de comer en pleno diciembre. En la planta de abajo hay restaurante pero no tiene gracia alguna. Lo mejor es ir arriba, sentarse en una mesa corrida y pedir en barra los más fantásticos sandwiches de pastrami que he probado en mi vida. Pero estaba a tope. No pudo ser. Para otra ocasión. Acabamos en el japo de enfrente por puro agotamiento que bueno, no estuvo mal, pero de barato no tuvo nada. Un poco más arriba en la misma calle está el King's Arms, donde puedes ver a los OWLs más tiarrones de todo London.

Después de comer, el café de rigor en el mariSoho (recomendable, aunque muy pequeño, el Fernandez & Wells de Beak Street y de paso te ves la tienda para frikis que hay al lado) y... agárrate: ir a Regent Street un sábado de diciembre: LA LOCURA. Y eso que la habían cortado al tráfico por la aglomeración de público prevista. Paso obligado por Uniqlo, que es ropa básica (es decir, quieres un jersey gris y compras un jersey gris, i punt, lo que algunas llamáis fondo de armario). A mí no me llama particularmente la atención, pero reconozco que tiene algún diseño majo. Y después de pasearnos por los escaparates de Zaras y Mangos... tanchannnnn, HAMLEY'S, una juguetería de cinco plantas que también es de visita obligada para el turista primerizo. ¿Dije agobio? Nooooo, si hasta habían cortado las escaleras mecánicas de entrada para evitar las aglomeraciones. Tras media hora pudimos decir que sobrevivimos a Hamley's en Navidad.

Evitando Oxford Circus dimos a la parte este de Oxford Street, que ha decaído mucho, ya sólo quedan tiendas de souvenirs y chorradas, casi. Bueno, y la única HMV que queda en pie, parece ser. Y no lo entiendo, porque los discos y dvds están mucho más baratos que aquí en Spain.

Y pasamos por otra tienda de las que le encantan a tx: Menkind, una tienda de gadgets y de regalos para hombres. Son todo chorraditas, pero te pueden solucionar el típico regalo tonto. Actualización: ya no existe.

Era sábado, por la noche, y tocaba ir al hotel a descansar una horita porque luego estábamos invitados a cenar Chez Yunza's. A reponer fuerzas, que con esto terminábamos el día 3.

Día 4:

Ruta del itinerario: clic

Lo primero, cantar a lo Marc Almond eso de Soft Cell de "I'm gonna pack my things and go", y misteriosamente cabe todo en las maletas. Bien.

Para el último día (bueno, medio día) tocaba el paseo por el South Bank. Lo suyo es empezar en London Bridge, visitar la catedral de Southwark (que se pronuncia Sádar, nada de sáuzguork como hubiéramos dicho todos) y luego el Globe Theatre, que se supone que es donde te intentan hacer creer que Shakespeare hacía representar sus obras, pero que es mentira, claro, es una recreación y probablemente no estaba allí.

Peeero nosotros fuimos al metro de Southwark y directamente llegamos a la Tate Modern, que hay que ver, aunque sólo sea el edificio y la sala de turbinas. Es arte contemporáneo, con lo que ya sabes lo que vas a ver y el espíritu que llevas. Como decía mi amiga, el arte contemporáneo es ése que piensas que "tu hija de 7 años lo haría mejor", pero entonces salta la cuñada mala y dice: "pues que lo haga, ¿a que no lo hace?" y ya la tenemos liada en el café familiar. Definitivamente, la mayoría de los conflictos familiares entre cuñadas vienen por culpa de la Tate Modern.

El año pasado estaban las pipas de cerámica, este hay una videoproyección de una tía que se llama Tacita nosequé y que, francamente, tenía un interés cero para mí.

Aviso que la Tate Modern ha eclipsado por culpa del nombre a la Tate de toda la vida, donde están la Ophelia de Everett y los Turner y que ahora se llama Tate Britain. Y que también merece la pena visitar si se tienen tiempo y ganas.

El paseo sigue por la parte sur del río, pasando por la Oxo Tower, hasta el puente de Waterloo (obviable mercadillo navideño debajo), donde te puedes sentir como Vivien Leigh (o Robert Taylor, en su defecto) y cruzarlo andando o coger mejor un autobús, que para algo están.

Al otro lado del puente llegamos a Aldwych y visitamos la pista de hielo de la Somerset House, con el consiguiente cabreo de tx porque no la habíamos visto de noche. Es eso: una pista de hielo con un árbol de navidad. Punto.

Hooora de comer, y qué mejor que hacer una tipicada que nos faltaba: el Fish and Chips en The Rock and Sole Plaice al lado de Covent Garden. Un sitio que suele estar a tope de gente y que es bastante cutre, sobre todo si vas a la planta inferior, que está decorada como en plan fondo del mar. Pero la comida es abundante y está riquísima.

Y después de comer paseo para las últimas compras (me falta mi cuñada, me falta mi tía maripili, me falta nosequién, pesás, que son unas pesás) atravesando la plaza del Soho, que no la habíamos visto. Metro, recoger las maletas, aeropuerto y fiuuuusssssss, Mandril.


Y estos han sido nuestros 4 días en London (las pijas ahora dicen Landan). Ha sido nuestro itineriario. Podría haber sido otro. Nos ha faltado ir a Greenwich, a Spitalfields, al museo de cera... ¿pero a alguien de verdad le gustan los museos de cera? Quin espant. También está la Torre de Londres, de la cual es muy interesante visitar las distintas estancias desde el punto de vista histórico pero que a donde todo el mundo va, que es a ver joyones sobre un pasillo rodante, es una HORTERADA. Y el Puente de la Torre (que no el puente de Londres) ya lo veíamos dos veces al día desde el bus, igual que el mamotreto neonosequé de Saint Paul. Ya para rarezas fuimos al cementerio de Highgate en el viaje anterior (clic). Pero chica, qué quieres que te diga, ha sido más que suficiente.

Y además nos ha dado tiempo a dejar a la parejita en el hotel y luego salir TX y yo de guarreo "a la salvaje noche londinense". O sea que más ya sí que no se nos puede pedir. Cuatro días andando a lo bestia y gastando dinero, que los billetes de 20 pounds vuelan, joder.

No te he puesto más fotos porque si no esto se va a hacer eterno de leer.
Espero que te sirva, te ilustre y si alguna vez vas y haces algo porque te acuerdas de lo que escribí, me sentiré superfeliz, se me pondrán los mofletes colorados y un halo de estrellitas de purpurina dorada rodeará mi cabecita loca pero buen corazón.

PUAGHHHHSSSS.
Enlace

 

5 comentarios :

starfighter dijo...

A guardarlo para cuando haga falta, que espero sea más pronto que tarde.

Anónimo dijo...

¡Jo!. ¡Yo quiero volver!. Que semana mas fantastica pase alli el año pasado, solo me falto disfrutar la parte gay, es lo malo de ir con gente con la que hay que disimular, ah, no, espera, que eso lo hago con todo el mundo. Pero volvere y espero que sea pronto y disfrutare tanto o mas que la otra vez. Guardo tu superguia que me has dado muchas ideas.
Un besote.
A.

Anónimo dijo...

Mocho, que me viene superbien esto, que nos vamos a Landan el día 30 hasta el 4 de enero.
Hijo, que gusto que le informen a uno así.
No tendrás un articulito por ahí sobre Japón? Es que vamos este verano.
Por cier, ¿donde pillaste las entradas para el Phantom?
Es que no me lo pienso perder.

Valmon

Mocho dijo...

Gracias, boys.

Pues las entradas las compré en la propia página del Phantom:

http://www.thephantomoftheopera.com/tickets/box-office

y si ya has comprado entradas para algún concierto en España con ticketMaster (lo que era antes tiktakticket) te vale tu cuenta de usuario.

No cojas entradas de Balcony ni de última fila de Grand Circle si quieres ver decentemente.

A pasarlo bien.
Y andtes de ir, a descargarse la boyz.co.uk de la semana.

un-angel dijo...

Muchas gracias por los enlaces, no va a ser una visita inminente ( como muy pronto en Febrero ) pero ya quedan guardados para tenerlos a mano.
Oye, tu TX es un encanto, tienes que pasarlo en grande viajando con él, ¿no?...¡lo digo en serio, jaja!
Un saludo, majeton

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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