Massieleando por Madrid

 
Mi tx a veces se enfada conmigo porque me considera el típico "gay-online", siempre conectado y con cantidad de "amigos 2.0" con los que me relaciono virtualmente pero que, en algunos los casos, ni conozco en persona. Y ya lo de tener un blog es lo peor, con la cantidad de interrelaciones que se crean. Sí, señores, soy un homo feisbuquensis en toda regla, pero en mi defensa debo decir que

a) tx ya me conoció así, porque he sido así de "social" (ejem) de siempre, que antes del twitter estaba el facebook y antes el blog y antes los foros y antes las news y antes geocities y antes el irc y antes el Ibertex y antes, si me apuras, el Segundamano.

b) me lo paso bien y no veas lo que me libera.

y c) aunque han sido muy pocos, hay personas que han pasado del 2.0 al 1.0, llegando a ser amigos de los de verdad, de los de contar con ellos, de mezclarlos con los amigos de siempre sin problema. Y es que, aunque parezca lo contrario, hay gente maja en el mundo.




El caso es que la semana pasada fui víctima de mi propia virtualidad. Ya sabes, eso de que te llama un amigo de un amigo que vive fuera de España y te dice: oyeeeee, que tengo otro amigo que va unos días a Madrid y está más solo que la una, ¿sabes qué puede hacer? Y entonces el amigo 3 (ya no sé ni por cuál vamos) le dice: pues que avise a Mocho, que es amigo de mi amigo. Y llegados al punto resulta que... ¡¡¡BASTA!!!

El caso es que teníamos a un guiri que no tenía ni papa de español dispuesto a que lo sacáramos de paseo. Mi estrategia fue preventiva. Por un lado siempre conviene mantener activo el Ministerio de Asuntos Exteriores Personal, que no veas lo bien que viene luego salir fuera y tener a alguien que te ayude en el turisteo. Pero por otro... ¿y si no nos cae bien? ¿Y si resulta un plasta? Pues nada, se queda en un café, se le lleva la ShanGuide para que sepa dónde tiene que ir por la noche y así quedamos bien con todos. Y como luego nosotros habíamos quedado para cenar, teníamos la excusa perfecta para escabullirnos.


El caso es que fuimos el tx y yo al café y el muchacho en cuestión resultó ser un tipo la mar de gracioso. Al principio me costó, porque no paraba de soltar chistes y juegos de palabras en inglés, y hasta que cambié el chip del idioma estaba yo un poco out, y tx totalmente perdido. Y tras el café me vino de perlas mi blog porque le hicimos el mismo recorrido turístico por Madrid que puse aquí hace unas semanas. Sí, vamos, hasta los vermús en el Anciano y el amago de pedir mesa en el Villa Rosa. Así que mira, iba yo con el recorrido en mi móvil y el otro sorprendido de lo preparados que estamos los mandrileños para la vida moderna.

Tras el paseo nosotros nos fuimos a nuestra cena y él a descansar al hotel... y después vino la debacle. Señores, por fin he comprobado en persona la frase "beberse hasta el agua de los floreros".

Quedamos de nuevo con él (y ya con toda la maripandi) y comenzamos la ruta de bares. Como estaba encantado con nosotros y no le habíamos dejado pagar los vermús se dedicó a invitarnos a copas toda la noche (mira qué buen negocio). ¿Cuántas vodkas con soda caben en un extranjero de metro noventa de altura de aspecto así tipo osángano?


La respuesta es desconocida. No hay límite. Ni Patsy en sus mejores tiempos. Y, lo mejor de todo, el tipo es que no tenía pinta de que se fuera a caer redondo. Superparanada. Seguía con sus chistes y provocando a todo hombre que se le cruzara por el camino con el descaro que naturalmente se posee cuando se está en tierra extraña. Además, con lo alto que era, se sabía mirado y presumió de lo lindo. Bromeó con que a él lo que de verdad le iba era el SM (mira, como a Rihanna, nanananana). ¿El qué? S&M, Stand and Model.

Cuando yo le preguntaba que cómo es que bebía tanto, me respondió:
- It's my social lube. (Es mi lubricante social).
Toma ya.


Y claro, el problema vino para mí, señor de mediana edad que ya no está para esos trotes.
Porque de un sitio pasamos a otro, y luego a otro, y si no le gustaba nos íbamos. Para mí llegó un momento en el que dije "Stop". Pero siempre que me quería ir nos soltaba "venga, la última, la última". Y una de esas penúltimas fue en el Museo Chicote, donde ocurrió algo que ya nos dejó atúsicos, paralisíacos y ensimismidos.

Emulando la foto de una de las más famosas habituales del Chicote, Ava Gardner, nuestro amigo siguió pidiendo copas a precio de testículo de simio y, no contento con ello, le dijo al camarero que le pusiera al DJ una copa de lo que quisiera, que invitaba él.

¡Por faaaavooooor! Eso de invitar a copas a trabajadores del local es tan de homoseñor en el Griffin's antiguo, de cuando estaba al otro lado de Recoletos. La verdad es que el dj era monííííísimo, pero vamos... sí, muy de Chicote. Con lo low cost que somos tx y yo. Vamos, que nos dejó como unos cutres sin ser nada de eso nosotros.


Y yo no sé qué tendrá la vodka Grey Goose aparte de ser carísima. Es la típica que ves en los aeropuertos pero no compras. Pero para mí o es agua o no sabe a nada.

El caso es que en las dos noches que salimos con él de marcha yo creo que visitamos todo lo visitable y algo más. Y nos bebimos más vodka que Patsy y Eddie juntas. Por ejemplo, estuvimos un ratín en el selecto y elegante club Mad Hunter, que a mí me pareció un poco desangelado, más que nada porque la música se oía muy bajito y porque había unas corrientes de aire tales que daban ganas de ponerse una rebequita. En lugar de eso, el gogó contratado para la animar la ocasión optó por un modelo de coquilla de charol y plumas normaduvalescas. Dicen que en la planta de arriba hay cancaneo. No sé, yo sólo vi la clásica cola de gente esperando para drogarse en las cabinas de los váteres.


También pisamos algún antro poco recomendable, llamémoslo Strong. Siiiiglos que no iba. Pero vamos, lo de siempre: el ropero está lleno de cazadoras colgadas pero no se ve un alma en la discoteca. Entonces... ¿dónde están? Pues todos acumulados en el fumadero que es el cuarto oscuro. Además, UN TIMO, han cerrado la parte más divertida, que era el laberinto, para dejar sólo unas oscuridades la mar de poco acogedoras. Nada, que no nos gustó y encima salimos oliendo a tabacazo.


Pero mira, no está mal la experiencia de volver a salir hasta las tantas.
Y además ya tenemos un amigo (dos punto cero, tres punto cuatro o siete punto trece) que nos ha invitado a su casa cuando queramos. O sea que ole.

Eso sí, a la mañana siguiente a mí no había quien me sacara de la cama. He aquí la foto que twitteé como demostración: la cosa ésa que se ve debajo de la almohada soy yo. Pero tranquis, que ya llevamos dos domingos sin movernos de casita, con la mantita y viendo fringes de esos.



Ya lo sé, el juego de sábanas es espantoso y, además, destiñe. Mucho.



7 comentarios :

Hidroboy dijo...

Te entiendo perfectamente. Alguna vez que me he juntado para salir con un amigo guiri o el amigo de un amigo guiri acabábamos todos ojipláticos con la cantidad de alcohol que son capaces de ingerir.
Pero en plan que yo ya estoy en el suelo, muerto y ahogándome en mi propio vómito y ellos erre que erre con invitarte a una más.

Así que no sólo me impresiona su capacidad de beber, sino la de PAGAR. Están forraos los cabrones.

MM de planetamurciano dijo...

Lo de "lubricante social" me parece un inventazo. En general todos los cuartos oscuros españiiiioles se han convertido en fumaderos, o eso me han contao...

Anónimo dijo...

Que planazo de fin de semana!!

Peritoni dijo...

Por dios, qué de trotar y trotar!
Sábanas de Primark=No ;-)

Eleuterio dijo...

Entonces descubro ahora, que en las Fiestas de la Paloma hemos sido, también, muy discretos, muy low cost.

Bueno, salvo esa noche con Otto, donde la que servía los vodka lemon se quedó ensimismada conversando con M. y puso más alcohol que bebida de limón. Apenas podíamos arastrarnos por la Gran Vía.

Eleuterio dijo...

Las sábanas no tienen perdón. Ya me sé un próximo obsequio...

MadRod dijo...

Diosanto. Yo es que hace 20 años que no bebo alcohol y 15 que no entro en un antro. Así que cuando venga un guiri... no sé... le indicaré cómo se va a Benidorm, porque otra cosa! Bueno, depende, a lo mejor otraaacossssaaa...

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Un blog se nutre de comentarios. Aunque sea para ponerme a caldo di algo, cojostio.

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