La fiesta de las bolas

 

Un año más (y van tres), tx y yo hemos hecho en casa la fiesta de las bolas, o de puesta del árbol. ya sabes en qué consiste: nosotros damos la merienda y cada invitado trae una bola o adorno navideño para colgar en el árbol. El año pasado: clic.


Se supone que es una fiesta de confraternización: decimos a hermanos, amigos y familiares que se traigan a sus retoños y los mezclamos con nuestra maripandi. Si lo regamos con los cosmopolitan marca tx al final todo el mundo se lo pasa muy bien y somos un ejemplo de parejita ideal.


El problema está en que de confraternización nada, la cosa se ha convertido en una especie de "a ver quién trae la bola más marica y/o historiada". Aún recuerdo cómo, en la primera fiesta, la mayor de mis múltiples sobrinas le decía por lo bajinis a mi hermana "mamá, hemos hecho el ridículo" al ver el exceso de bolas que traían mis amigos comparadas con la cutre del chino que traían ellas. En fin. Nosotros, ni que decir tiene, disfrutamos de lo lindo.


Este año, una vez más, queridas mías, os habéis superado.

Y que nadie se enfurruñe, pero la bola que esta navidad más ha llamado la atención ha sido...



Chaaaaaan, el comecocos. Aquí arriba lo tenemos al lado de la granada y el bolso de fiesta, que es muy chic.

También gustaron mucho la tortuga y el colibrí (homenaje a Colibritany).




Y no nos podemos olvidar de una bola auténticamente regia. ¿Quién no quiere en su árbol la imagen de una princesa anoréxica, desquiciada, infiel y encima icono mari? ¡La bola de la Sissi!





Tx y yo hemos comprado la bola mapamundi, que es como muy de EGB.





Y, como todos los años, y en conmemoración del 1 de diciembre, la bola que compré en la tienda Don't Panic hará ya casi 20 años y que ya está un poco desgastadilla la pobre: MIRACLES HAPPEN.





Nuestro amigo Al, al que vamos a echar de menos, se marcó la campanada del año diciendo: un árbol cosmopolita no está completo si no tiene una geisha navideña. Y la trajo:





Y no me olvido del resto, prodigio de dorados, cerdas, ositos, brillos varios, cristalería y repimpollez. Muchísimas gracias a todos por venir, traer las bolas, zamparos los bizcochos y dejarnos el suelo de casa hecho un cristo (oye qué guarritos sois, ¿no? ¡hay que ver!).

Sacar una foto a un árbol de navidad es difícil porque tendríamos que tener un foco apuntando para que saliera bien, y en esta puta casa todo son luces indirectas. Pero bueno, para que te hagas una idea, la cosa mide unos dos metros y medio de alto y queda tal que así:



 Y en el belén este año la única incorporación nueva ha sido el puesto de algodón de azúcar:

Porque le hemos hecho caso a ratzinger z y hemos seguido sus indicaciones: nada de buey ni mula. Y ya, de paso, también hemos eliminado la virgen, el niño, el ángel, el sanjosé....



Empieza la temporada navideña, nenes.

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