Mochertörte. Receta de la tarta Sacher

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Hola zorris.
Este finde nos invitaron a cenar a Tx y a mí y llevamos el postre.
Y buscamos en San Google la receta de la tarta Sacher para hacerla.
Pero como siempre pasa nunca estamos de acuerdo con una receta concreta, así que tomando un poquito de aquí y otro de allá... hicimos nuestra propia versión de la Tarta Sacher: la Mochertörte.
Y, para que no se me olvide y tenerla a mano cuando la necesite... aquí va la receta.


Aviso para puristas: No es la receta de "la auténtica tarta Sacher", luego no me vengas con tonterías, ¿eh?

Ahí va:

Ingredientes para el bizcocho:
- 200 g de azúcar
- 6 huevos
- 150 g de mantequilla
- 300 g de chocolate negro
- 150 g de harina bizcochona
- 50 g de almendras molidas
- Cacao en polvo
- Mermelada de albaricoque

Para la cobertura:
- 200 g de chocolate negro
- 50 g de mantequilla
- 200 ml de nata para montar

Un bol grande, un molde desmontable, papel de horno, batidora de varillas, tamizador de harina, lengua, cuchillo grande, rejilla, un plato grande tipo pizza.... y utensilios varios.


Manos a la obra:

- Trocea el chocolate y ponlo en un bol al microondas (360w). Cada 30 segundos lo remueves para que se derrita del todo. Cuando está casi, le echas la mantequilla, de tal manera que al final fundan los dos a la vez. Si eres de los maniáticos antimicrowave, lo puedes hacer en un cazo al fuego.

- Echa los huevos y el azúcar en un bol grande y mezcla con una batidora de varillas parando cuando haya subido bastante (unos 7-8 minutos, sí, es un coñazo). Añade el chocolate derretido y mezcla bien. Luego añades poco a poco la almendra molida removiendo bien para que quede bien distribuida. Añade un par de cucharadas de cacao en polvo (opcional, sólo sirve para oscurecer el bizcocho). Finalmente espolvoreas harina cernida poco a poco mientras mueves toda la masa despacio con la lengua (la espátula, no la de la boca, bruta).

- Prepara un molde desmontable con los bordes engrasados y el fondo cubierto con papel de horno. Precalienta el horno a 175 ºC. Vuelca la masa en el molde y cuando el horno esté ya caliente, hornea a 175 ºC durante 45 minutos.



- Cuando termine, sácalo y déjalo hasta que no te queme al tocarlo. Desmoldea y deja enfriar un par de horas.



- Una vez frío, ponlo DEL REVÉS sobre una rejilla colocada sobre un plato grande. Corta el bizcocho longitudinalmente en dos mitades con un cuchillo grande y mucho pulso.



- Calienta un bote de mermelada en el micro (oh, es verdad, que tú lo haces todo en un cazo, ANTIGUA) y extiéndela sobre una de las mitades. Con cuidado, tápala con la otra mitad.



- Pon un cazo al fuego (¡por fin, un cazo!) con la nata para montar. Cuando esté muy caliente ve echando el chocolate a trocitos y removiendo continuamente hasta que se vaya fundiendo. Finalmente echa la mantequilla y sigue removiendo hasta conseguir una crema líquida.



- Vierte el baño de cocholate sobre la tarta. Lo que se cuela por la rejilla cae al plato y está que te mueres de rico para comer luego a cucharadas. Una vez cubierta toda la tarta.... ¡al frigo!




En una hora o así la cobertura estará más o menos sólida y la tarta lista para ser comida.
Hay que guardarla en frigo.



Éxito asegurado, te lo digo yo.




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Y hala, después de zampártela a ponerte tus mejores galas y salir de marchuqui, ¿no?


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Sé lo que hicisteis el finde pasado, PUTAS


El sábado pasado tocó la fiesta de celebración de mi 50 cumpleaños.
¡Que 50 no se cumplen todos los días! Claro que no, qué tontería, ni los 49, los cumples un día y ya.
En fin, no seamos cascarrabias que si no me voy a parecer a algún exbloguero.

Primer paso para la fiesta: avisar con tiempo, que quería que vinieran mis amiguitos. Ok, dos meses para los más allegados para que luego no les salga un compromiso ineludible de última hora. 
Segundo paso: ¿a quién invitar?
¡La primera lista parecía una boda! Yo quería que fuera un fiestorro por todo lo alto pero había que restringir.




Y venga hojas de Excel con variaciones y colores varios. Finalmente la cosa se quedó en unos 60, de los cuales ya sabía yo que 15 se iban a caer seguro, y con los que siempre dicen que van a venir seguro pero nunca aparecen esperaba unas 40 personas. La asistencia final con las bajas de última hora fue de 37. Bien, suficiente para que haya movimiento (y vaya si lo hubo) pero controlable. Básicamente un puñadito más de gente que en la última fiesta de las bolas.

Y la invitación fue online y muy espectacular, haz clic aquí:



Tercer paso: Decoración.
Decoreishon decoreishon. Uno, mantuvimos las cortinas falsas de papel de mantel de restaurante de menú del día que pusimos en diciembre, que todavía están íntegras. Igual que las luces de navidad en la estantería Billy. Dos, unos globos de esos gigantes con forma de número, con un 50 y un.... los años que cumple Tx, que también se celebraba su cumple. Y tres: iluminación especial o "cómo poner tu salón como un puticlub de carretera".

Para ello compramos tiras de leds de colores, las cuales pegadas a las barandillas de cristal de nuestra escalera quedaron tan chulas como esto:


Y a 10 euros los 10 metros, o sea, tirado.
Pero ya se sabe, lo barato sale caro y lo chino... ¡esta vez no era de Aliexpress, era de Gearbest! En la tira de abajo no funcionaba el color rojo y en la de arriba el azul sólo lucía un metro. ¡Pero aguantaron! 


Luego lo completamos con nuestra famosa bombilla que da vueltas y los láser, que conectamos justo cuando sonó el estribillo del Todos Me Miran de Gloria Trevi. Muy marica.

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Las velas de la tarta también se iluminaban y cambiaban de color en una cascada de felicidad y primorosa armonía.

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Cuarto paso: avituallamiento.
El gran dilema de siempre. Tx se pone atacado de los nervios pensando en que va a faltar comida. Total que al final siempre acaba sobrando.
Viandas para este año:

Tres quiches, una bandeja de sushi (mitad blanco, mitad sushi negro), queso, jamón, tres tortillas de patata (¡¡¡SIN CEBOLLA!!!), pan, una empanada de atún, otra de carne y otra falsa, canapés de sobrasada con brie, nachos con salsa de queso azul o guacamole, jamón (del bueno, que voló), sándwiches "Rodilla Style" + una bandeja de 24 donuts, otra de mini rollitos de primavera y cuatro tartas. Sí, sobró.

Ah, las tartas dos de zanahoria hechas por Tx y dos de Pastelería La Villa, superbuenas y bien baratas, recomendable.



Con la bebida ya de verdad no sabemos cómo apañarnos. Por supuesto que hubo cosmo de bienvenida (pérez), y luego combinados y bebidas varias. Pero si en las anteriores fiestas hubo que ir en plan bombero corriendo a por tónicas y la ginebra se terminó enseguida, en ésta estuvimos a punto de quedarnos sin cocacola, y lo que voló fue el ron añejo. Sin embargo, sobraron dos botellas de ginebra... y la que también voló enseguida fue la ginebra rosé. ¡Maricas! 


Quinto paso: la música.
Playlist de Spotify con grandes éxitos de todos los tiempos, alguna petardada, música hitfm actual y latinada para que los zumberos bailen. Como viene siendo habitual, a cierta hora estos tomaron el control del iPad y se dedicaron a las kizombas, bachatas y demás purrela, para horror de mi maripandi clásica. ¡Pero qué quieres, si ellos no bailan nunca!



En un momento de arrebato subió el vecino de abajo a decir que por favor no taconeáramos. Eso, la verdad, me hundió un poco, lo que sumándole al cansancio que tenía encima hizo que fuera empezando a echar a la gente a partir de la una y media. ¿Pronto? Sí, pero así podían seguir la marcha si querían en el putocentropuntocom, que para algo hay buses nocturnos directos desde casa.



Y ya lo último:
Los invitados y cómo se comportaron.
Señores, ¡un poco de formalidad, por favooor!

A ver, yo siempre que hago una fiesta multitudinaria intento traer alguna cara nueva para que haya interacciones no previstas y no seamos siempre los mismos en los grupitos de siempre. Pues bien, en esta fiesta hubo tomate. Y no voy a entrar en detalles, pero hasta tuve que dejarle a uno una toalla para que se diera una ducha.


Hubo varias estrellitas alrededor de los cuales anduvo todo el sector gay brujuleando. ¡Que sois muy putas, coño! ¡Que qué es eso de desabrocharle la camiseta a uno para sintonizarle los pezones!

Por otra parte, otra de las novedades apareció con un pantalón perfectamente ajustado y unos tirantes que le hacían un culo in-com-pa-ra-ble. Después de que pillara a dos sacándole una foto por detrás, ya se lo tomó con guasa e invitó a todo quisqui a que se lo tocara, que decía que daba suerte, como las chepas de los jorobados.

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También hubo su presencia blogueril, claro, aunque quizás debería decir exblogueril. Las tres marías vinieron a comerse el mundo y auqnue yo quería que hicieran de Bananarama al final fueron un poco como las Supertacañonas del Un Dos Tres, cotilleando entre ellas como currutacas y sin relacionarse con nadie. Pero claro, resulta que uno de ellos dice estar viviendo "como en una película de Sandra Bullock (sic)" y ya ni prestaba atención porque lo único que hacía era enseñar fotos de su nuevo churri. De un plastoso....



También hubo sus encuentros menos placenteros.
- Oye, un señor mayor con una camisa tres tallas menos de la que le corresponde me ha pegado un gruñido en la puerta del baño por colarme.
A quién se le ocurre, hija.


Y que no se diga que en las fiestas del mocho no se liga. En la de navidad se creó una pareja nueva, que vinieron a ésta. Y en ésta dos, que no se conocían en persona previamente, habían quedado vía Facebook para conocerse en mi casa. O sea, tela. Otros se dijeron que "ya cuando volvamos a Madrid quedamos" y finalmente la anécdota comidilla:

- Oye, ¿dónde está el chico mono?
- Arriba en el baño.
- Ah, es que lleva allí media hora.
- Huy, ¿y quién falta aquí abajo?
- Pues Fulanítez.
(Cara de sorpresa)
- Pero si el novio de Fulanítez está en esa esquina.
- Tranquilo, sólo están hablando.

Unos minutos más tarde se iban el chico mono, Fulanítez y su novio los tres juntos ¡a la habitación de un hotel!


Todo fue muy interregional, sí. Incluso insular.
El español y sus dialectos.
¡Y también hubo presencia internacional!



Ah, los regalos.
Aparte de que nuestros queridos amigos nos renovaron el vestuario (qué tendrá de malo Primark, digo yo), una chimenea de bioalcohol (como el Tenn) y otras cosas inútiles, el regalo estrella de la noche fue...


¡El perro infernal!
Una figurita como de unos 40 cm de altura. Superhorrendo.
Yo lo bauticé como Mirela, la perra que siempre queda la segunda.
Es un horror, y lo peor de todo es que nos dejaron el ticket para cambiarlo ¡y venía el precio! Sinceramente, ¡a quién coño se le ocurre gastarse esa burrada en una mierda similar!
Yo me lo tomé a guasa. A Tx no le hizo nada de gracia.
Y ya lo que nos preocupa es que uno de nuestros amigos fue quien convenció a los demás que eso nos iba a gustar.



En fin, dejo los comentarios abiertos por si alguien se da por aludido o se me olvida algo digno de ser comentado... y por si me acuerdo de algo más.

Y no te quejes, que aunque no estabas invitado, te dejo aquí carnaza para que te hagas una idea.

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